Biohacking: una mujer se implanta un chip en su antebrazo para poder abrir su coche

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El futuro está en el biohacking, o instalar chips en el cuerpo para "hacer la vida más fácil"

En Australia, una mujer se ha implantado un chip RFID para poder abrir su coche sin necesidad de llave. ¿Será esta la tecnología del futuro?

Por Ramón Fernández  |  16 Agosto 2019

A estas alturas de la historia, la mayoría de las personas somos conscientes de que las nuevas tecnologías, que desde el principio de los tiempos ha creado el ser humano, avanzan cada vez más rápido. Probablemente, la revolución tecnológica de internet y las comunicaciones sea, a la vez que un avance, una razón más para seguir acelerando cada vez más todos estos procesos. De hecho, hemos incorporado casi sin darnos cuenta a nuestras vidas numerosos aparatos sin los que ahora no podemos vivir. Ese puede ser el principal punto negativo de la ecuación, que estamos incluyendo en nuestra vida diaria, y en nuestras necesidades primarias, tecnologías que ni entendemos, ni controlamos de forma correcta.

En los últimos años, hemos dado un paso más en este aspecto. Ya no solo tenemos los móviles entre las manos, las pantallas siempre frente a nuestros ojos. En la actualidad, se está comenzando a extender el 'biohacking'. Estamos ante un concepto nuevo que, aunque se lleva pensando desde hace bastantes años, no se ha conseguido llevar al gran público hasta ahora.

Abrir el coche con un chip en el antebrazo

Amie Dansby, más conocida en las redes sociales por su nick, Amie DD, es una ingeniera de software estadounidense que hace ya algunos años se implantó un chip con identificación por radiofrecuencia (RFID), que le permitía abrir y cerrar la puerta de su casa y mandar al buscador de un smartphone a su página web personal.

Pero es un alma inquieta, y además de su trabajo como ingeniera, siempre quiere llegar más lejos en lo que a los nuevos inventos se refiere. Por eso, en los últimos días, ha mostrado al mundo cómo repetía la operación, pero en este caso, para facilitar la apertura de su coche, un Tesla Model 3. Este coche no se abre como la mayoría de los coches, con una llave, porque no la tiene. Acceder al interior es posible con el mando a distancia, con el teléfono móvil, y con una tarjeta llave.

Dansby consiguió disolver la tarjeta en acetona para obtener únicamente el chip que contenía. Después, hubo de encapsularlo en un recipiente muy pequeño pero resistente, y fue a un negocio en el que se lo implantaron. Tanto el vídeo en el que explica la idea y su procedencia, como el de la "operación" se encuentran ya en su canal de YouTube. Sin embargo, aún no conocemos exactamente el funcionamiento por el cual consigue. Eso sí, la propia Amie DD ha comentado que ella sí ha podido probarlo, y lamentablemente, no está muy contenta con los resultados. Necesita estar a menos de 3 cm del coche para que este lo detecte. No obstante, se mostraba optimista, pues considera que cuando se reduzca la hinchazón propia de la entrada de un cuerpo extraño en el organismo, esta distancia se ampliará.

Adiós tarjeta de transporte

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En Australia, se puede encontrar un señor cuyo nombre no le aporta seriedad alguna, pues se llama Meow-Ludo Disco Gamma Meow-Meow, pero que durante un tiempo ha podido viajar en autobús por obra y gracia de su mano. Sí, se implantó el chip de la tarjeta de transporte en su mano. Sin embargo, la empresa de autobuses no estaba de acuerdo con esta manipulación de sus materiales. Por ello, le acabaron desactivando el chip, alegando que estaba a nombre de otra persona.

Control total de la empresa

En Suecia, la empresa Epicenter ha comenzado a ofrecer la opción a sus empleados de implantarse un chip que hace de llave para las diferentes puertas de la oficina, de tarjeta de crédito, y de mando a distancia para aparatos como la impresora. Un ahorro de tiempo y de espacio en los bolsillos importante. No obstante, esto también implica que la empresa sabe en qué se está gastando el dinero su empleado, qué aparatos utiliza y en qué momento, cuando sale y entra de la oficina, y eso se puede considerar un ataque a la intimidad de la persona, y más en Suecia, un país bastante celoso en este aspecto. Por eso, por el momento solo es una opción voluntaria, no tienen ninguna obligación de instalárselo.

El tamaño de los microchips es cada vez más insignificante
El tamaño de los microchips es cada vez más insignificante Shutterstock

El problema reside en que no existe legislación en este aspecto en prácticamente ningún país del mundo, y tanto los datos, como el solo hecho de aclarar donde está el límite en esto del 'biohacking' no se ha consensuado ni a nivel nacional ni mundial. No obstante, está claro que en el futuro los avances harán que los diferentes gobiernos deban sentarse a discutir la legalidad de la implantación de microchips.

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