Crisis de semiconductores: ¿hasta cuándo va a durar la falta de stock? Crisis de semiconductores: ¿hasta cuándo va a durar la falta de stock?

¿Hasta cuándo va a durar la crisis de semiconductores?

Ya no se habla de ello, pero la crisis de los semiconductores continúa. ¿Hasta cuándo? El problema se mantiene ahora mismo, pero podría mejorar (y mucho) en un futuro cercano.

Por Adrián Tomé  |  30 Mayo 2022

Mucho se ha hablado en los últimos años de esa pequeña pieza llamada semiconductor, que casi sin darnos cuenta puso en jaque el mercado tecnológico. Los problemas de stock han sido todo un quebradero de cabeza durante los últimos meses, y todo debido a que los semiconductores son escasos.

Pero, ¿qué es un semiconductor? Esta palabra se asocia a elementos que, en función de las circunstancias, actúan como conductores o como aislantes. El más utilizado es el silicio. Su polivalencia les hace muy manejables y útiles para nuestros dispositivos electrónicos actuales. Los microchips más pequeños necesitan de estos materiales para funcionar correctamente y es difícil imaginar algo que no los tenga. Consolas, móviles, ordenadores, coches, relojes digitales, televisores... La lista podría ser interminable.

¿Cómo ocurrió la escasez de semiconductores?

La minería, procesado y fabricación con materiales semiconductores fue una de las muchas cosas que se paralizó durante la pandemia. Por si fuera poco, hablamos de materiales de por sí escasos, con lo que no había reservas suficientes para mantener un nivel de productividad similar.

Lo cierto es que la pandemia fue el leve empujón que faltaba para sembrar el caos. En los años anteriores ya habíamos experimentado un claro desequilibrio entre la oferta y la demanda de estos circuitos con semiconductores. Algo fallaba en el mercado.

Tampoco ayudó el modelo de producción de circuitos integrados, de los microchips. Por un lado tenemos el asunto de la concentración en unas pocas empresas, que por grandes que sean, con la demanda actual es imposible que consigan cubrir las necesidades sin ampliar considerablemente sus fábricas, o bien dar la oportunidad a otras empresas de que se unan.

Por otro lado, y más en un tono político, su fabricación lleva contra las cuerdas desde 2018, momento en que Estados Unidos comienza a aplicar sanciones económicas a China. Como es bien sabido, el gigante asiático es el mayor productor a nivel mundial, y en el apartado tecnológico no es una excepción. Entre aranceles, sanciones y bloqueos, el mercado tecnológico se encareció considerablemente, lo que hizo que la producción de microchips se redujera.

Directamente relacionado con esto, entra en juego Taiwán, que es también uno de los principales productores de semiconductores gracias a TMSC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company). Debido a que en los últimos años se han acrecentado las posibilidades de que China entable un conflicto armado con Taiwán, el país lleva desde 2020 intentando trasladar sus fábricas a otros países, lo que también ha ralentizado la producción.

La mezcla de todos estos inconvenientes y contratiempos provocó una de las mayores crisis de los últimos tiempos. Una crisis que todavía sigue vigente.

La crisis de los semiconductores ha afectado a todos los sectores tecnológicos La crisis de los semiconductores ha afectado a todos los sectores tecnológicos, imagen de sustitución
La crisis de los semiconductores ha afectado a todos los sectores tecnológicos Unsplash

¿Hasta cuándo va a durar la crisis de semiconductores?

Vivimos en unos tiempos en los que entramos a una tienda y no podemos comprar el último modelo de consola que salió al mercado. La situación parece difícil de solucionar cuando empresas como Sony y Microsoft se encuentran impotentes, sin nada que hacer para solucionarlo.

Las medidas han empezado a tener lugar por necesidad. Intel fue la primera en dar un paso al frente, con una inversión de más de 20.000 millones de dólares para la construcción de nuevas fábricas de semiconductores en Estados Unidos. La Unión Europea también movió ficha con un fondo de 800 millones de euros para atraer a empresas fabricantes a Europa, donde actualmente no tenemos fábricas capacitadas para producir los componentes de más alto rendimiento.

Ya en 2022, Estados Unidos aprobó un presupuesto de 52.000 millones de dólares para dar apoyo a empresas tecnológicas dedicadas a los semiconductores. En la misma línea, la Unión Europea subió su apuesta inicial a los 43.000 millones de euros de aquí a 2030. Incluso el gobierno de España ha aprobado un nuevo plan para la dedicación de 12.500 millones de euros a la fabricación de semiconductores, con lo que se convertiría en la principal potencia europea de semiconductores en el viejo continente para 2027. De momento, eso sí, ese puesto lo ocupa Alemania, donde Intel y TSMC han instalado sus fábricas para la producción de microchips.

¿Por qué Europa y Estados Unidos han decidido intervenir y apostar tan fuerte por los semiconductores? Porque China les lleva ventaja. El país asiático no ha parado de invertir en este producto desde principios de 2021, consiguiendo aumentar su producción en más de un 40%. Gracias a China, podríamos superar la crisis en 2023. Otra cosa es que Europa y Estados Unidos quieran depender de un gran rival político, o prefieran solucionar el problema sin su ayuda, aunque tarden más.

Porque, por mucha medida que se esté tomando, este tipo de fábricas no van a solucionar la situación rápidamente. Su elevado coste, su complejidad y la escasez de materiales siguen estando presentes. Desde los anuncios hasta que las fábricas empiecen a funcionar y podamos notar alguna mejora, deberán pasar mínimo 2-3 años.

Siendo optimistas, podríamos volver a la normalidad en 2024 (al menos fuera de China). Pero lo cierto es que estos planes de inversión todavía están en una fase primitiva y los plazos pueden alargarse unos años más, eso si no volvemos a encontrarnos con una nueva situación que genere escasez. Algunas previsiones incluso apuntan que, una vez todas estas inversiones comiencen a funcionar con regularidad, no solo eliminaremos la escasez, sino que provocaremos un exceso de microchips.

En cualquier caso hay que tener paciencia y confiar en que la ciencia avance más rápido de lo previsto. Hace un siglo también parecía una locura fabricar coches en masa. Solo nos queda eso, esperar a que las soluciones lleguen, tarde o temprano.

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