Donald Trump vuelve a culpar a los videojuegos en vez de a las armas

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Los gamers se hartan de Trump y crean el hashtag #VideogamesAreToBlame

El hashtag no es solo una respuesta en redes sociales a las palabras de Trump contra los videojuegos, es la muestra de la unión de la comunidad gamer, decidida a ir con todo contra el presidente.

Por Guillermo Galindo  |  06 Agosto 2019

La masacre de El Paso (Texas), en la que un joven de Patrick Crusius, de 21 años, acabó con la vida de 22 personas en un tiroteo, ha vuelto a poner en tela de juicio el problema de las armas en EEUU, un debate totalmente polarizado entre los que se mantienen a favor de su venta y los que piden a gritos una regulación eficaz.

No hace falta decir en qué bando está el presidente, Donald Trump. Apoyado por la NRA (National Rifle Association, la Asociación Nacional del Rifle), durante su campaña presidencial, era evidente que las culpas de otro tiroteo masivo, el número 249 en lo que va de año (el siguiente en la lista es México, con 3) no irían al uso de las armas, sino que buscaría otros factores con los que explicar este problema de extrema urgencia en EEUU. Le ha tocado a uno de los sectores más estigmatizados, el de los videojuegos.

En su primera aparición en público tras lo sucedido en El Paso, Trump afirmó que había que "terminar con la glorificación de la violencia", para acto seguido criminalizar los "horripilantes y espeluznantes videojuegos" que perversan a la juventud.

Esta es una creencia extendida entre los sectores más tradicionales de la población. El problema es que no es verdad. El medio estadounidense Vox (no confundir con el partido español) sacó un gráfico bastante claro al respecto:

El gráfico no deja lugar a dudas: los videojuegos no son el factor que genera violencia.
El gráfico no deja lugar a dudas: los videojuegos no son el factor que genera violencia. Vox

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En dicho gráfico se muestran los 10 países más gamers, o al menos los 10 en los que el sector de los videojuegos aporta mayores ingresos, y a su derecha el número de muertes por armas por cada 100.000 habitantes. Como podéis comprobar, Corea del Sur y China son los países que más dinero generan en videojuegos, pero el ratio de muertos por armas es infinitamente menor al de Estados Unidos. Sucede lo mismo con el resto de países de la lista. Jugar más no te hace más violento. El peligro no es usar un arma en un videojuego, es poder conseguirla en la vida real sin apenas dificultades.

Pero supongamos por un momento que Trump tuviera razón, que los videojuegos fueran la causa de tantas y tantas muertes por arma en Estados Unidos, que perturbaran a los niños con tanta acción, sangre y violencia. Incluso en esa situación, los videojuegos tampoco serían los culpables de corromper a la juventud. Se le haga mucho caso o no, existe un sistema de clasificación de los videojuegos que pone límites a los jugadores, como el sistema PEGI en Europa o el ESRB en América. Si aun con el certificado por edad los menores juegan a estos productos, el problema no lo tienen los juegos, sino los padres.

De todas formas, como ya se ha demostrado que los videojuegos no causan la violencia, ni mucho menos los tiroteos masivos que amenazan EEUU, la comunidad gamer se ha unido para defender los videojuegos y exigir que cese de una vez por todas la criminalización a este sector. Bajo el hashtag #VideogamesAreToBlame, los usuarios han reprochado al presidente Trump que busque culpabilizar un factor que poco o nada tiene que ver en vez de afrontar las causas reales que expliquen estos sucesos.

Hará oídos sordos, los asesinatos masivos por motivos de odio o por otras razones, en los que jóvenes pueden adquirir un AK-47 con total facilidad, se seguirán repitiendo en EEUU, y el presidente volverá a atacar a los videojuegos a y cargar toda su furia contra ellos. Lo importante para la comunidad gamer es permanecer unida y no permitir que, en un intento de echar las culpas a todos menos a los principales responsables, la industria se resienta o pierda la esencia actual. El futuro de los videojuegos está en juego, valga la redundancia.

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