Los smartphones deberían lanzarse cada dos años (como mínimo) Los smartphones deberían lanzarse cada dos años (como mínimo)

Ya no estamos en 2007: los smartphones deberían lanzarse cada dos años (como mínimo)

Seamos sinceros: las presentaciones de los smartphones cada vez interesan a menos gente. Si se espaciaran los lanzamientos en el tiempo, ofreciendo de paso más novedades entre una generación y otra, el producto se revitalizaría.

Por Guille Galindo  |  23 Febrero 2022

En 2022 se cumplen 15 años de aquel momento que cambió para siempre la sociedad en general, el sector de los móviles en particular, y las presentaciones de los mismos siendo todavía más concretos. Aquella Macworld de 2007 celebrada en San Francisco fue, para muchos, la llegada del hombre a la luna tecnológica. Steve Jobs era Neil Armstrong; su iPhone, el Apolo 11.

En el homenaje que le dedicamos a los 15 años de la presentación del iPhone repasamos los detalles de la misma, y cómo supo Jobs sortear los fallos técnicos (y del propio dispositivo) para realizar un evento que hoy se estudia en universidades y se toma como referencia.

Macworld 2007, la presentación que lo cambió todo Macworld 2007, la presentación que lo cambió todo, imagen de sustitución
Macworld 2007, la presentación que lo cambió todo Apple

Con aquel lanzamiento, entrábamos en una nueva era de la tecnología de la que ya no habría marcha atrás. Arrancados los motores, el sector de los smartphones no ha bajado la marcha desde 2007 hasta ahora, sino todo lo contrario. Primero llegaron los lanzamientos anuales, más tarde, las versiones mini, pro, plus y ultra de un mismo producto. Entre medias, un mercado superpoblado con el aterrizaje de las empresas chinas y sus ramificaciones.

No había problema. El avance de la tecnología parecía no tener fin, siempre había algo novedoso que ofrecer. Los smartphones eran vistos por las compañías como una gallina de los huevos de oro en la que cada huevo brillaba más que el anterior, o al menos lo suficiente para que la gente los comprara sin rechistar. Pero la gallina lleva desde hace un lustro dando síntomas de agotamiento, y el oro ha alcanzado un punto de brillantez difícil de superar, al menos si se sigue explotando así a la gallina.

Dejemos la metáfora, que al igual que a la gallina, la hemos exprimido lo suficiente. Finalmente, y tras 15 años de máximo rendimiento, hemos alcanzado una velocidad similar en los smartphones a la de los avances tecnológicos. Ahora, los cambios son mínimos, ligeros retoques dentro de una excelencia con la soñábamos en 2007. Esto hace que los móviles de 2022 sean muy similares en fondo y forma a los de 2021, lo que influye también en la manera de encarar las presentaciones de los productos, y en el seguimiento de los mismos.

Tanta oferta y tanta similitud entre generaciones ha saturado al consumidor, que ha perdido el interés en estos eventos, incluso si son los de los nuevos iPhone. Ahora entran en Twitter, ven las características, hacen RT al meme también anual del señor con camisa que recibe por su cumpleaños la misma camisa, y a otra cosa, con una sensación de "meh, esto ya lo he visto antes". Y a lo mejor ofrece una GPU nunca vista, pero da igual. El exceso de oferta y las presentaciones anuales han hecho que el sector de los smartphones hayan perdido la narrativa de una innovación constante, lo que ha repercutido en el interés del usuario, por mucho que los medios intentemos venderles la panacea a base de reviews y artículos del producto en cuestión.

Un meme que lleva años vigente Un meme que lleva años vigente, imagen de sustitución
Un meme que lleva años vigente Twitter

La solución, espaciar los lanzamientos al menos dos años

El de los smartphones no es el único sector que está dando síntomas de agotamiento tras una sobreproducción extrema. Está ocurriendo en prácticamente todos los engranajes de la pirámide consumista del neoliberalismo. La solución, a veces, puede estar en algo tan sencillo como parar, dar un respiro y dejar respirar al resto, para afrontar unos y otros de una mejor manera los siguientes lanzamientos. En resumen, solventar estos problemas pasa por espaciar las presentaciones de nuevos smartphones, al menos, dos años.

De esta manera, volveríamos a cargar nuestros estímulos ante un nuevo terminal y estaríamos mucho más pendientes de lo que las empresas sacaran. Además, estas deberían ofrecernos móviles mucho más completos, sin tener que reservarse nada (¿de verdad los Galaxy S han descubierto en 2022 que pueden integrar carga rápida?), ya que dispondrían de dos años hasta el siguiente modelo. Sin la presión de un calendario tan exigente, los resultados podrían ser más satisfactorios.

Por último, el factor medioambiental también juega sus cartas aquí. Ahora que Samsung o Apple se muestran tan preocupadas en las presentaciones por mejorar el planeta y hacerlo más sostenible, ¿no será mejor dejar de agotar los recursos cada seis meses y fabricar menos móviles, en vez de quitarles el cargador para venderlo aparte? La crisis de los microchips les ha obligado a hacerlo temporalmente, pero ha sido solo una advertencia de lo que puede venir si no toman medidas.

Si hay tantas ventajas, ¿por qué no se ha hecho ya? Poderoso caballero es don Dinero, decía Quevedo. Frenar la rueda del consumo para que deje de girar tan deprisa les supondría pérdidas económicas evidentes a corto plazo, y no es algo que parezcan dispuestos a soportar.

Los videojuegos ya han comenzado a parar

Los fabricantes de smartphones tienen un espejo donde mirarse: el mundo de los videojuegos, y en concreto, el de algunas desarrolladoras que han aprendido la lección. Ubisoft explotó la franquicia 'Assassin's Creed' hasta la extenuación, con uno y hasta dos juegos anuales de 2009 a 2015. Con la saga en niveles ínfimos de calidad y opinión pública, Ubisoft se dio un tiempo, repensó el camino hacia donde tenían que ir los juegos y, sobre todo, disminuyó la cantidad de los mismos: en los últimos seis años 'solo' se han lanzado tres, casualmente, los tres más vendidos de la historia de la franquicia.

Call of Duty y Assassin's Creed son algunas de las sagas de videojuegos que han optado por 'descansar' Call of Duty y Assassin's Creed son algunas de las sagas de videojuegos que han optado por 'descansar', imagen de sustitución
Call of Duty y Assassin's Creed son algunas de las sagas de videojuegos que han optado por 'descansar' Activision/Ubisoft

Ha ocurrido lo mismo con Game Freak y Pokémon. Tras un necesario (y más breve de lo que debería) descanso, 'Leyendas Pokémon: Arceus' es el mejor título de los últimos 10-15 años de la saga, y está batiendo récords de ventas.

Los últimos en tomar el camino del descanso han sido Activision, que ya han anunciado que no lanzarán un nuevo 'Call of Duty' en 2023. El shooter lleva desde 2005 sacando una entrega anual, lo que ha terminado pasando factura a la saga: la calidad y el factor sorpresa han descendido, así como el respaldo de los fans y el hype hacia nuevos juegos. Toca recargar las pilas y regresar en 2024 con fuerza. Seguro que crítica y público le prestan mucha más atención que a 'Call of Duty Vanguard'. ¿Por qué no probar con los smartphones?

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