Los avances tecnológicos propios de una distopía que se harán realidad en 2019

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Del blockchain y la IA a los exoesqueletos biónicos: estas son las novedades tecnológicas de 2019

Jamás una expresión como "la realidad supera a la ficción" había sido tan descriptiva. La ciencia y la tecnología han avanzado tanto que han sobrepasado fronteras que antes parecían infranqueables. En 2019 nos daremos cuenta de ello.

Por Javier Fernández  |  16 Enero 2019

La trama de 'Blade Runner' se sitúa en el año 2019. En la película, rodada en 1982, se realizaron algunos planteamientos sobre cómo sería la vida actualmente y, si bien los guionistas de la película no acertaron en todo, sí lo hicieron en algunos casos.

Es cierto que nuestra sociedad no tiene replicantes. Sin embargo, sí hay empresas que han desarrollado vehículos voladores, como la compañía EHang, aunque no sean similares al utilizado por Harrison Ford en el filme. Por otro lado, la cinta dio en el clavo con los anuncios interactivos, la publicidad personalizada y las videollamadas, entre otras cosas.

En realidad Ridley Scott pecó de falta de ambición en su pronóstico, pues el 2019 presenta novedades tecnológicas que bien podrían haber sido incluidas en la afamada película. El estudio de Fleihsman Hillard 'Tech Trends 2019' nos acerca a un mundo inimaginable hace unos años. ¿Preparados para sumergiros en el presente futurista de 2019?

Inteligencia Artificial: de la ficción a la realidad

Según la RAE la inteligencia artificial es la "disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico". Este término se popularizó gracias a películas de ciencia ficción como 'AI: Inteligencia Artificial', cuya historia gira en torno a un robot con forma de niño que es capaz de amar. Si bien aún se sigue desarrollando esta función (ya hay modelos que entienden los sentimientos humanos o incluso los sienten), donde esta disciplina ya ha evolucionado eficazmente es en otros ámbitos como la agricultura.

En este sentido, el cambio climático, el aumento de la contaminación y el aseguramiento de los alimentos hacen que las grandes empresas apuesten por el desarrollo de robots agricultores, la monitorización de la tierra, el cultivo mediante drones e incluso la detección con aplicaciones móviles de posibles enfermedades en plantas.

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Los algoritmos utilizados por la IA también se pueden adaptar a otros menesteres, como la medicina. De hecho, el Doctor Jack Kriendler, fundador del Centro para la Salud y Actuación Humana, llegó a afirmar que actualmente confiaría más en los ordenadores científicos que en sus compañeros oncólogos para saber cómo tratar un cáncer.

La clave de la Inteligencia Artificial es el análisis y la interpretación de una cantidad ingente de datos con un determinado fin. La ciencia ha avanzado de tal forma que, actualmente, dicho fin puede ir desde conseguir que un coche aprenda a circular sin la acción del conductor hasta mejorar el sistema financiero de una empresa. De hecho, numerosos analistas estiman que, para 2030, la IA habrá ahorrado a la banca más de un trillón de dólares.

Como vemos, la Inteligencia Artificial se extiende en todas partes. La tenemos también en nuestra vida cotidiana en forma de asistente virtual. Google Assistant, Siri, Cortana o Alexa son algunos de los nombres de estos programas cuyo objetivo es ayudar al usuario en pequeñas tareas.

Sin embargo, la Inteligencia Artificial resulta muy útil para numerosas empresas debido a su capacidad para trabajar con grandes cantidades de datos. Y, muchas veces, estos son personales, ya que las compañías utilizan la información particular de los consumidores para diseñar estrategias de mercado. Por ello, todo lo relacionado con la protección de datos será una cuestión importante este año.

Protejan los datos, por favor

El 25 de mayo de 2018 entró en vigor el Reglamento General de Protección de Datos europeo. Esta ley obliga a las empresas a informar a cada ciudadano sobre qué datos personales están siendo recogidos, con qué propósito, con qué bases legales, cuánto tiempo estarán retenidos y qué derechos tiene cada usuario sobre ellos.

Esto supone una gran diferencia respecto a Estados Unidos, país que carece de una ley que regule el uso de datos personales por parte de las empresas y que parece no tener intención de cambiar esa situación. Sin embargo, en Europa las normas del juego se han renovado, y las empresas tienen que adaptarse.

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Probablemente no será una situación fácil para compañías que, como Facebook, han sacado enormes beneficios gracias a la información personal de sus usuarios, a veces hasta de forma ilegal. Esto ha sentado precedente, pues las nuevas empresas no quieren cometer los mismos errores y se están adaptando a la nueva regulación.

¿Un futuro sin bancos?

Actualmente, algunos sistemas de transacciones financieras ya utilizan la tecnología de bloques o blockchain. En ella, cada bloque representa una transacción financiera entre dos o más usuarios y, si a alguien se le ocurre cambiar o remover una de ellas sin el consentimiento de los demás, el sistema entra en peligro de derrumbe (como una torre) y avisa de la infracción al resto de participantes. De este modo, se elimina la figura del intermediario financiero y protector de nuestros datos: el banco.

El sistema blockchain se utiliza para operaciones con bitcoins. Para mejorar la seguridad, las transacciones de bitcoins se realizan de manera encriptada, por ello a esta divisa digital se le conoce como criptomoneda. Todas estas características han hecho que algunos economistas vean en el bitcoin una oportunidad de inversión. Sin embargo, se trata de un mercado muy volátil y de alto riesgo. Ello se puso de manifiesto a finales de 2018, cuando la moneda se devaluó un 80%.

Más allá de las oportunidades financieras del bitcoin, lo cierto es que el blockchain ofrece numerosas ventajas, tantas que muchos se preguntan si es la respuesta para evitar fraudes electorales. Lo que parece evidente es que se trata de una herramienta que aspira a mejorar la vida de la gente, como los avances tecnológicos que vamos a ver a continuación.

La realidad ya no es la de siempre

Algunos recordarán los paneles virtuales de 'Minority Report' y la soltura con la que Tom Cruise trabajaba con ellos. Si bien la sociedad no ha creado todavía una policía capaz de detener a los autores de los crímenes antes de que los cometan, sí ha desarrollado una tecnología que combina elementos virtuales con la realidad. De eso trata la realidad aumentada.

Numerosas empresas implementaron esta tecnología en lentes, como Google. Las Google Glass permitían al usuario interactuar con el mundo real y, al mismo tiempo, con el virtual a través de aplicaciones como Gmail, Google Maps, Facebook, Twitter y la cámara de fotos. Aunque finalmente el producto fue un fracaso, las posibilidades que ofrecía eran muchas.

Como con cualquier avance tecnológico, la mejora de la productividad del trabajo es uno de los objetivos primordiales de la realidad aumentada. Sin embargo, existen otros fines, como el entretenimiento. Un ejemplo lo tenemos en el Pokemon Go. Ahora muchas empresas quieren ir más allá, como Ikea, que ha lanzado su aplicación IKEA Place, que comprueba cómo quedarían determinados muebles en tu casa mientras enfocas con la cámara el lugar donde los querrías colocar.

Otro uso de la realidad aumentada es el militar. En esta línea, el ejército norteamericano desarrolló un conjunto de sistemas llamado Tactical Augmented Reality que permite a los soldados conocer más datos del campo de batalla a tiempo real. Todo muy 'Black Mirror'.

Por otro lado tenemos la realidad virtual. En ella el usuario se aísla del mundo real y se sumerge en un espacio completamente virtual. Esta tecnología se popularizó en 2014 cuando PlayStation sacó a la venta los cascos PlayStation VR. Con ellos se podía disfrutar de numerosos videojuegos como nunca antes se había hecho.

De nuevo, al igual que en la realidad aumentada, el ejército estadounidense ha encontrado en la realidad virtual una herramienta para mejorar la eficacia de sus tropas. Las fuerzas aéreas norteamericanas utilizan en la base militar Joint Base de San Antonio esta tecnología en el entrenamiento de los pilotos.

Pero, como dice el dicho, la unidad hace la fuerza: la combinación de las dos realidades se conoce como realidad mixta. Sus aplicaciones son similares a las de sus elementos componentes, sin embargo, la más ambiciosa se sitúa en el campo del trabajo. Microsoft, por ejemplo, ha desarrollado las gafas HoloLens que permiten a los trabajadores hacer su labor de forma más precisa, empleando más datos y simulaciones.

Otra de las tecnologías que ya está modificando nuestra sociedad es el Internet de las Cosas. Se trata de una conexión digital continua entre determinados objetos con una nube donde se recogen los datos más relevantes de dichos objetos. Además, podemos controlarlos a través de un dispositivo.

El ejemplo más cercano lo tenemos en los coches modernos. Cada uno de ellos contiene un panel desde el cual se puede controlar la radio, la música, la conexión al teléfono o la temperatura interna y externa. También podemos observar la implementación del IoT ('Internet of Things' por sus siglas en inglés) en las casas: persianas programadas para abrir y cerrarse a una hora determinada, termostatos que cambian la temperatura según la configuración del usuario, cafeteras que hacen café tras una orden realizada a través del teléfono móvil... Por supuesto, esta nueva tecnología también se puede integrar en el proceso productivo. De hecho, Telefónica ha desarrollado una plataforma de IoT para ayudar a los empresarios a perfeccionar su negocio.

Economía, Ocio, Fuerzas Armadas... La realidad tal y como la conocemos cambia gracias a la tecnología. La forma de relacionarnos hoy en día difiere de la que había hace 30 años.Lo mismo ocurre, según estamos viendo, con el proceso productivo de determinados trabajos, y también parece que sucederá lo mismo con la vestimenta.

Ropa inteligente

Los textiles electrónicos son la combinación del tejido manufacturado con determinados dispositivos electrónicos. Pueden ser sencillos, como camisetas con luces LED o más complicados, como la ropa con inteligencia artificial incorporada.

La ropa inteligente puede cambiar de color, medir la temperatura del cuerpo e incluso establecer una comunicación óptica a través de determinadas fibras. Las posibilidades son tan amplias que el Ejército Británico se ha interesado por los fines militares de esta tecnología para emplearla en los próximos años. Afortunadamente, hay algunos avances tecnológicos cuyas aplicaciones principales van más allá de la moda o el ejército. Es el caso de los denominados exoesqueletos.

Esqueletos fuertes sin calcio

El diccionario Oxford define exoesqueleto como la "cubierta rígida externa para el cuerpo propia de animales invertebrados, especialmente antrópodos". La realidad ha avanzado tanto, que otra acepción relativa a los seres humanos debería ser incluida.

Nos referimos a los esqueletos externos artificiales. Estos trajes biónicos han revolucionado el campo de la medicina, ya que otorgan la capacidad de andar a las personas con las piernas paralizadas.

Además, este avance tecnológico puede ser aplicado en el campo de trabajo. Actualmente ya existen exoesqueletos que proporcionan más fuerza y comodidad a su portador, ayudando a realizar las tareas más complejas, como aquellas donde hay que trabajar con material pesado.

Revolución industrial 4.0

La cuarta revolución industrial está cada vez más cerca. Al igual que sus predecesoras, cambiará la realidad tal y como la conocemos. Es un proceso sin vuelta atrás: la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial se extienden cada vez más en todas las áreas de la sociedad. No obstante, toda cara tiene su cruz.

McKinsey&Company publicó un informe en 2017 en el que señalaba que, para 2050, la automatización sustituiría en España cerca de 8,7 millones de empleos. Además, añadían en sus estimaciones un margen de error de 20 años, por lo que esa situación podría darse en 2030 o en 2075. Un año antes, Moshe Vardi, profesor de la Rice University de Texas hablaba de la Inteligencia Artificial y planteaba lo siguiente: "La sociedad necesita afrontar esta cuestión antes de que nos pase por encima: si las máquinas son capaces de hacer casi cualquier trabajo que los humanos pueden hacer, ¿qué harán los humanos?".

Todo dependerá de cómo se adapten las novedades tecnológicas. En el ámbito del trabajo, la sustitución de un trabajador por una máquina probablemente sea lo más rentable para el empresario, sin embargo, la utilización de los exoesqueletos en algunas fábricas prueba que la combinación máquina-ser humano es posible y podría mejorar la producción. Esta dualidad no se puede descartar, al menos por el momento. El ejemplo más trágico lo tenemos en los atropellos perpetrados por coches sin conductor de Uber y Tesla. De momento, alguien tiene que ir al volante.

Y ese alguien ha de estar regido por las leyes democráticas y éticas más básicas. La inteligencia artificial ofrece oportunidades muy amplias: puede mejorar el cultivo y detectar de forma más efectiva determinados tipos de cáncer. Pero también, según un think thank chino, puede ser utilizada para "predecir el desarrollo de incidentes en internet (...) intervenir preventivamente y guiar el sentimiento público para evitar el surgimiento de una opinión pública online con seguimiento masivo y mejorar las capacidades del gobierno social", algo inquietantemente parecido al argumento de la peor de las distopías.

Hoy en día la población disfruta de las ventajas de la tecnología, aunque también sufre las consecuencias de un uso interesado de la misma. Por lo tanto, para que los avances que hemos analizado se acoplen bien a nuestras necesidades, la transformación ha de realizarse con un carácter democrático, atendiendo al bienestar general. 2019 es el año perfecto para empezar.

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