Google Stadia cierra: las razones de su fracaso

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Google Stadia cierra definitivamente: de ser el futuro de los videojuegos a hundirse en tres años

La plataforma de videojuegos creada por Google no parece haber tenido demasiado éxito en el mercado. Analizamos los motivos y las expectativas de cara al futuro.

Por Jon Irisarri  |  29 Septiembre 2022

Google lleva años siendo más que un simple navegador. Actualmente es una de las cinco marcas tecnológicas que dominan el mundo, y eso se explica desde su capacidad para expandirse en múltiples ámbitos: almacenamiento en la nube, YouTube, Android, los Google Pixel, Google Glass o Google+ son ya clásicos atemporales de la compañía estadounidense, algunos con mejor resultado que otros.

Sin embargo, uno de los proyectos más ambiciosos ha sido el de Google Stadia, con el que se adentraban en el mundo de los videojuegos. Resumiendo rápidamente para el que no conozca Stadia, se trata de una plataforma de videojuegos que permite jugar al instante en los dispositivos que ya tienes vinculados. De esta forma, Stadia emite los juegos en streaming en el ordenador, tablet o teléfono que estés utilizando como si estuvieses escuchando música en Spotify. Una forma de conseguir jugar de forma rápida e instantánea.

Google se ha convertido en una de las empresas más importantes a nivel mundial. Google se ha convertido en una de las empresas más importantes a nivel mundial., imagen de sustitución
Google se ha convertido en una de las empresas más importantes a nivel mundial. Unsplash

Pese a que a priori puede parecer una idea interesante que se diferencia de los videojuegos convencionales, es evidente que no ha tenido el resultado esperado. La teoría no era mala. Ofrecer una forma de jugar alternativa y rápida podía ayudar a que la gente se enganchase y prefiriese este formato antes que el resto. Ahora bien, el efecto causado entre la comunidad de los videojuegos ha sido más bien escaso, ni tampoco ha cumplido todas las promesas que hicieron cuando lo lanzaron. ¿Por qué no ha triunfado?

El servicio de suscripción de juegos en la nube no ha podido hacer frente a las grandes exigencias de un mercado que no perdona. Pese a comenzar con expectativas muy altas, es un mercado todavía por explorar para Google, donde competidores como Sony o Nintendo les llevan años de ventaja. Es complicado hacerse un hueco, por muy Google que sea. Si a todo esto le añades un catálogo de juegos ofrecidos corto en repercusión, y una estrategia publicitaria o de marketing algo deficitaria, el resultado es el que vemos actualmente, un producto que está pasando totalmente desaparecido.

Desde Google ya son conscientes del poco éxito cosechado por Stadia, y pronto cambiaron sus objetivos y aspiraciones para la plataforma. Lo que en el momento del lanzamiento parecía ser un rival fuerte para PlayStation o Xbox, pasó a ser rápidamente una plataforma tecnológica para socios de la industria, para caer finalmente en tierra de nadie, con Google priorizando potenciar a otras compañías como Peloton, Bungie o Capcom en vez de centrarse en los problemas de Stadia.

Otra de las cuestiones que demuestran cómo el efecto Stadia se fue diluyendo es la pérdida de poder de la directiva de Stadia dentro de la empresa. Phil Harrison, jefe del proyecto, pasó de tener contacto con el jefe de hardware de Google, Rick Osterloh, a hacerlo con Jason Rosenthal, vicepresidente de los servicios de suscripción. Este cambio era significativo de la deriva en la que se encontraba el producto. Lo que al principio resultaba una opción real con una inversión de millones para lograr juegos y puertos para la plataforma, terminó convertida en una simple herramienta de suscripción que además sirve para otras empresas. El cambio de estrategia trajo consigo un cambio de nombre, rebautizándose como Google Stream.

Google Stadia ha ido en caída libre, demostrando que no cumple nada de lo que prometió. Google Stadia ha ido en caída libre, demostrando que no cumple nada de lo que prometió., imagen de sustitución
Google Stadia ha ido en caída libre, demostrando que no cumple nada de lo que prometió. Unsplash

Al final, Google ha decidido enterrar al cadáver tras solo tres años y dos meses después de que viera la luz. El servicio de streaming cerrará sus servidores el 18 de enero de 2023, y Google devolverá el dinero por todos productos adquiridos en el servicio, desde juegos a hardware. Esto último, si bien les honra, supone reconocer en mayor medida el fracaso que ha supuesto, una manera de pedir disculpas.

Un nuevo caso como Google+ y Google Glass

El decepcionante caso de Google Stadia se une a otros proyectos que terminaron siendo un fracaso, entre los cuales Google+ y Google Glass se llevan la palma. Es cierto que Google ha tenido una evolución enorme en los últimos años, y que se le considera como un gigante digital, pero sus intentos por alcanzar esas nuevas fronteras no siempre le salen bien. De hecho, parece que cada vez que se sale fuera de su espacio de control, no termina recibiendo noticias demasiado positivas.

¿Debe Google centrarse en su área y potenciar sus virtudes en lugar de probar en nuevos nichos? A la vista está que los resultados hablan por sí solos, y la respuesta debería ser que sí. Una empresa que triunfa en cuanto a su navegador y a sus distintas plataformas tiene ya un amplio campo con el que trabajar y afianzar su hegemonía. Sin embargo, el mundo de la tecnología es impredecible, y tratar de innovar y arriesgar entrando en nuevos sectores con nuevas ideas nunca debe ser una mala opción. Por ahora no han tenido suerte, pero quién sabe si en un futuro cercano dan con la clave y crecen aún más.

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